Reseña de “The Precinct”

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“The Precinct” es un cómic de temática steampunk de Frank J. Barbiere  y Crizam Zamora. Y qué mejor marco que el steampunk para mostrar el choque entre la tradición y la tecnología. Este es el motor que recorre los cinco números que componen este hilo argumental. Al final del cual parece que nos está sugiriendo que habrá continuación.

La historia se abre y se cierra con el mismo personaje, un mendigo que se encuentra en las calles de Gran Ciudad. No se han ocupado de ponerle un nombre muy rebuscado, pero gracias a eso nos hacemos pronto idea de dónde se va a desarrollar la acción. Tal vez recordando a la Gran Manzana a la que tanto se asemeja esta Gran Ciudad.

Posteriormente nos presenta a uno de los personajes principales, el policía detective Mortimer Hill; al que vamos conociendo más en profundidad gracias tanto a sus acciones y diálogos como a través de varios flashback a lo largo de la historia. El personaje no nos sorprende demasiado. Un policía duro con barba de varios días, solitario y con un sentido del deber que le lleva más allá de toda razón y lógica. Frente a él, porque este cómic se caracteriza por el enfrentamiento entre contrarios, tendremos a la acólita de la Academia Alquímica, Josephine Winters, con la que deberá trabajar a pesar de que son completamente opuestos. La bella y la bestia, podríamos decir. No es algo original este enfrentamiento porque es un tema demasiado trillado tanto en literatura como en cine. No desvelo nada si digo que terminarán acercando sus posturas y colaborando para desentrañar el caso. Estos dos personajes encarnan las dos posturas de las que antes hablamos: la modernidad, con sus avances técnicos, y la metafísica, con su magia. Incluso en el propio aspecto de los dos protagonistas queda bien ejemplificado ambas posturas. Sobre todo en el caso del policía que posee un brazo mecánico, con lo que se introduce un nuevo tema steampunk: los protéticos, los mestizos que participan de su naturaleza humana y mecánica. Lo que les favorece en determinadas circunstancias. Estos protéticos van contra todo lo que defiende la Academia Alquímica. Ellos abogan por la naturaleza y sus dones. Por su parte ella, con su capa con capucha que nos recuerda a la indumentaria típica de un mago, encarna los poderes sobrenaturales.

La ambientación está cuidada con muchos elementos de la estética steampunk: el humo que sale de las chimeneas de los edificios, de los coches, de la maquinaria; los relojes; los dirigibles. Y también encontramos referencias a Verne (con Jules, el gato del detective Hill) y al monstruo de Frankenstein. Los dibujos son bastante buenos, pero la caracterización de dos personajes (Mortimer Hill y el Archiduque) es tan parecida que puede llegar a confundir en algún momento a lo largo de la narración.

La acción se va desarrollando rápidamente. A veces incluso demasiado, con algunos saltos que hacen pensar que nos hemos perdido algo o hemos dejado de leer alguna viñeta. Una muy clara es el paso del primer número al segundo que te obliga a mirar de nuevo el final por si te olvidaste de algo. Además, el lector termina teniendo más pistas que los propios protagonistas gracias a primeros planos, lo que hace que se pierda un poco la intriga. Pero, en general, es un cómic entretenido. Sobre todo, para los que nos gusta el steampunk.

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