Reseña de “El destino se llama Clotilde” de Giovannino Guareschi

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Una comedia absurda, pero absurda al modo de nuestro absurdo español que enlaza con el esperpento de Valle-Inclán, sin llegar a ese nivel de maestría. Una obra para pasar el rato con las peripecias  de Clotilde Troll (muy bien puesto ese apellido) y Filimario Dublé. Aunque hacia la mitad de la novela, el autor se incluya a sí mismo como personaje que nos cuenta su vida sin venir a cuento, pensamos. Toda esta parte me pareció sin sentido, aunque al final descubrimos que sí tiene que ver con el hilo principal. Pero la forma de narrarla con coletillas que se repiten al principio y final de cada episodio y personajes que aparecen como por arte de magia no me llegó a convencer. Afortunadamente, se vuelve a retomar la historia principal de Clotilde y Filimario con sus situaciones cómicas y sus personajes excéntricos que debemos aceptar sin analizar demasiado sus incongruencias y disfrutando de sus críticas veladas o manifiestas.

Poco más puedo decir de “El destino se llama Clotilde” del autor que sería más conocido por otro de sus personajes, Don Camilo.

Una novela a la que no debemos buscarle demasiado sentido, solo disfrutar de las situaciones absurdas que nos hacen esbozar una sonrisa y dejar pasar las peripecias en la vida del supuesto narrador y autor que, tal vez, hubiera sido mejor dejar a un lado y ceñirse al hilo principal para que hubiera resultado una novela sin altibajos.

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Reseña de “Lejos del mundanal ruido” de Thomas Hardy

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Me ha sorpredido la lectura de “Lejos del mundanal ruido” de Thomas Hardy. No conocía nada del autor y la única referencia que tenía era la de que esta obra se consideraba como la primera novela feminista. No diría tanto porque el personaje femenino, a pesar de ser independiente en un principio, acaba dejándose dominar por uno de los personajes masculinos. Batsheba es de los mejores personajes femeninos que conozco, a la altura de Escarlata O’Hara de “Lo que el viento se llevó”. Una mujer fuerte y a la vez con momentos de debilidad. Su personalidad es compleja y va creciendo conforme vamos leyendo. La forma de narrar me ha recordado a Jane Austen, pero el tono que emplea el autor lo hace más moderno, más actual. En algunos momentos no sabía identificar la época en la que estaba sucediendo la novela.

En un primer momento podría haberse tratado de cualquier novela de Austen, pero Hardy complica la acción hasta tal punto que piensas que nada va a terminar como debería. Tal vez haya momentos en que se pierda el interés, pero luego lo retoma con más fuerza hasta el final. Algunos personajes podrían considerarse prototipos de determinadas conductas, pero ninguno se ajusta de manera perfecta a esos tipos, todos tienen sus luces y sombras. Incluso los personajes secundarios adquieren importancia y podrían ser protagonistas de sus propias novelas. En su mayoría sirven para introducir el humor que tampoco falta en este libro.

En resumen, se trata de un libro muy recomendable que se lee con interés y cuyos personajes son de lo mejor que tiene la obra. Complejos y completos, a los que llegas a odiar y a querer por su humanidad. Thomas Hardy entra en mi lista de autores de los que debo leer más obras suyas.

Psicología y adoctrinamiento político

Es un libro de reciente publicación que aborda de forma teórica y desde una perspectiva psicológica el adoctrinamiento. El autor es licenciado en psicología y trabaja en el sector del desarrollo de organizaciones, equipos y personas. En el libro se define “adoctrinamiento” para diferenciarlo del aprendizaje. El primero serían ideas, creencias y valores que el adoctrinador nos hace tener, independientemente de si son verdaderas o falsas, de si nos benefician o nos perjudican. Para el autor, el adoctrinador debe tener muchos recursos y poner mucho esfuerzo, pues adoctrinar es costoso y más si es de forma masificada. 

En el libro se propone un modelo de flujo, de etapas, en el que destaca la primera: el diagnóstico. A partir de la visión de un problema el adoctrinador nos dará la solución. La mayoría del texto se centra en explicar técnicas psicológicas utilizadas por los adoctrinadores, y que son similares a las utilizadas para el aprendizaje. Con lo que adoctrinar y enseñar no parecen diferenciarse. Sin embargo, el autor tomará un giro más social, al hablarnos de la comunicación persuasiva. Será entonces cuando veamos que en realidad habla de adoctrinamiento cuando se refiere a lo político y a lo religioso. 

El libro termina después de proponer formas de contraadoctrinamiento, en incidir que el adoctrinamiento no es malo ni bueno, pero habría que evitar el monopolio adoctrinador, abusivo y el uso velado del mismo, manipulador.

Es un libro recomendable a los aficionados a la teoría psicológica y sociológica. Es de aparente actualidad. Pero en mi humilde opinión no consigue desmarcarse de los fenómenos archiconocidos del “aprendizaje, propaganda y marketing”. Por ejemplo decir que la escuela resulta fundamental para el adoctrinamiento no me parece ninguna novedad. 

El petirrojo (relato original)

-¿Es normal que haga eso?- Preguntó Mike, sin apartar la mirada del petirrojo.

-Por supuesto que no- Respondió Demis, desdeñando la pregunta de su cliente, como si ésta la hubiera formulado un niño que solo piensa en enumerar “porqués” sin importarle la lógica de las respuestas– ¿Cuándo empezó a hacerlo?

-Esta mañana, me di cuenta al llegar de trabajar.

 -Qué raro- musitó imperceptiblemente.

El petirrojo acababa de posar el alambre de sus patas en el balancín que colgaba del techo de la pajarera metálica. Era pequeño, rollizo; el busto anaranjado hinchado como una borra de algodón escondía el diminuto cuello, resaltando aún más su simpática redondez: un ejemplar sano de petirrojo europeo. O eso le parecía a Demis a simple vista.

Entonces, con esa velocidad espasmódica que tienen los pájaros a la hora de analizar el lugar en que se encuentran, el petirrojo, mirando aquí y allá, cantó sobre su  balancín. No era un trino agradable, había que hacer muchas concesiones para considerar siquiera a ese chirrido agitado como un canto; más bien parecía un grito afónico, como amortiguado por aceite de motor y arandelas oxidadas.

Continúo su interpretación ignorando por completo al jurado durante unos minutos. Demis lo analizaba concienzudamente, observando cada movimiento del pico y cada sonido. Aun no veía el problema, no podía condenar al pájaro solo por su nulo talento musical:

-¿Nada más?- Había cierto reproche en la pregunta.

-Espere y verá.

Y, en efecto, una nueva anomalía se dibujaba en el comportamiento del animal; un nuevo matiz había aparecido en el canto, un bucle, una congelación espontanea. El pequeño pajarillo había encontrado, de entro todo su repertorio de estridencias y disonancias, sus notas favoritas, y daba la impresión de no tener intención de cambiarlas. Sin embargo, no quiso dejarlo ahí, también decidió añadir a su actuación un componente más físico. El cuello del animal comenzó a retorcerse sobre sí mismo, atascado en la misma parálisis que sufría su canto, recordando a aquella antigua película de terror.

-¿Lo ve? Da muy mal rollo. Así no hay forma de descansar.

Demis abrió su bolsa y empezó a sacar herramientas, objetos y papeles. Sin decir nada, abrió la jaula y sacó al petirrojo, que aún seguía debatiéndose contra sí mismo en su mano, sin detener canto y convulsiones. Lo observo detenidamente, prestando especial interés por los ojos color avellana y el pico menudo, abierto en una mueca atascada por los chirridos.

El pájaro no se resistía, se dejaba manipular: estaba congelado en el tiempo. Le dio la vuelta para observar el vientre grisáceo; soplo varias veces sobre la zona para levantar las plumas, quedando al descubierto un diminuto panel metálico. Con ayuda de un aún más diminuto destornillador retiró con cuidado la carcasa y comenzó a tantear el esqueleto artificial de cables, arandelas, tuercas, transmisores, mecanismos, chips y microchips.

Tras cinco minutos de metódico trabajo de ingeniería en miniatura, volvió a ajustar el panel y extendió la mano: el petirrojo se alejó rápidamente hacia la comodidad de su jaula con un sordo batir de alas, y sus trinos ahora sonaban alegres, melódicos, variados. Y naturales.

-Ya está –dijo satisfecho el mecánico, mientras guardaba sus herramientas- el cable de la siringe se había atascado en el mecanismo locomotriz de la cabeza. Un fallo habitual en estos modelos, y me extraña que no se den con más frecuencia ¿Sabe cuánto cuesta hacer que uno de estos resulte convincente usando solo fotos y animales disecados?

-No me hago ni la menor idea- Y así lo reflejaba su sonrisa boba.

Murnau (Julio Bernad Cobo)

Enlace original aquí

La madre del capitán Shigemoto

Corta novela, narrada en tercera persona, con una aparente protagonista: la madre del capitán Shigemoto. Pero en realidad es el personaje sobre el que gira la historia. El autor Tanizaki, basándose en una antigua historia de la cultura japonesa, siglo X, escribe el relato como si un viejo estuviera recordando los acontecimientos, y además fuese un experto en los poemas y el conocimiento de esa antigua época. Se puede decir, que la protagonista es la Antigua Japón. El libro fue publicado en 1949, y  en él se respira incienso, cerezos en flor, monjes, capitanes, emperadores, budismo y sobre todo estrictas normas sociales. 

El estilo del autor consiste en centrarse en los detalles, descripciones psicológicas y emotivas, dosis de humor muy moderno y todo ello concentrado en pequeños capítulos. La narración son 11 capítulos. Y cada uno aporta su grano de arena, para entender el final de la novela, que es abierto.

¿Qué interés puede tener saber la vida de la madre del capitán Shigemoto? Aparte del mero cotilleo, lo interesante es ver la importancia de la belleza, de la posición social, del sake, del amor, del sexo y del budismo en la Japón clásica. Evidentemente el papel de la mujer y por lo tanto de la madre del capitán Shigemoto dista mucho del papel de la mujer nipona de hoy en día. En la novela la madre es sumisa y obediente a los designios del marido y en general de los hombres. Pero el autor introduce a un personaje femenino irreverente y cruel, para diversión del lector moderno.

Por lo tanto recomendable a quienes se quieran acercar a conocer la cultura japonesa. Su literatura. Y a quienes les guste cotillear sobre asuntos amorosos. Y que tire la primera piedra aquél que no ha cotilleado sobre asuntos amorosos.

Reseña de “Escamas” de Rachel Hartman

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He tardado en ponerme a escribir la reseña de “Escamas” porque no tenía muy clara mi opinión. Comencé esta segunda parte con grandes expectativas debido a la sensación que me había dejado “Seraphina” y mi convicción de que Rachel Hartman era una gran escritora de fantasía. No me malinterpretéis; la sigo considerando una de las mejores de esta época. El final del libro es lo que me ha dejado esta sensación de perplejidad y mi indecisión a hablar de él.

La historia se inicia después del fin de la primera parte. Era lógico que comenzase así porque ya nos lo dejó bien claro. A lo largo de la novela he vuelto a disfrutar de los personajes bien definidos y de la coherencia de la autora. Todo iba muy bien hasta el final, cuando la autora parece que tenía ganas de terminar y se ha sacado de la manga un “deus ex machina” (que se podría haber ahorrado) y se ha ventilado el final con cuatro ideas y dos conclusiones, dejándome con una sensación de estafa como si me hubieran robado el final de la historia. Hubiera aceptado que hubiese terminado mal; era una de las opciones, pero ese “pues vaya” que se me ha escapado no ayuda a una novela que se estaba desarrollando muy bien. Echa por tierra todo el trabajo que, hasta ese momento, había realizado la autora. Y me sabe malo porque volvía a considerar esta segunda parte como un libro estupendo, pero ha sido como si a la autora se le fueran las ganas de escribir; como si una mano ajena hubiese tratado de terminar el libro. Y lo peor de todo es que, a pesar de ser un libro estupendo, ese final ha conseguido que no sepa qué decir sobre él. Me gustó cómo resolvió (o medio resolvió) el triángulo amoroso, pero cuando se necesitaba un clímax en la historia para llevarnos hasta el final, simplemente  se desinfló.

Por eso no sé qué decir. Una historia estupenda arruinada por un final soso. Podría decir que se leyese la primera parte y luego se dejase el final de la segunda parte a nuestra imaginación. Quizá sí debería decir eso.

La vida secreta de Walter Mitty

Es un pequeño libro, que contiene una recopilación de relatos cortos, del autor James Thurber. Todos ellos son humorísticos, pero teniendo en cuenta en el período histórico en el que se escribieron, New York años 30 y 40, unos han envejecido más que otros, dejando un gusto amargo y rancio.

Se podrían clasificar los relatos en dos tipos, los que tratan sobre personajes corrientes y anodinos; y otros cuyos protagonistas son los animales. En los primeros, entre los que hay que incluir al que da título al libro: La vida secreta de Walter Mitty , se narran los sucesos de hombres estadounidenses corrientes que fantasean constantemente y viven sucesos cotidianos sin ningún peligro como si fuesen aventuras aptas para hombres de acción. Pero la mayor aventura parece ser vivir en matrimonio. Ya que en muchos relatos son las esposas las que torturan al marido para que vuelva a la realidad, y centre su atención en recordar lo más banal y cotidiano. Para que entienda que el mayor peligro es hacer el ridículo ante los vecinos y amistades.

En los relatos sobre animales, como por ejemplo Instantánea de un perro  o El búho que era Dios , el autor simpatiza con el animal, y lo considera más sabio que al ser humano, estadounidense corriente de clase media, pues el perro y otros animales viven de forma práctica, sin necesidad de usar la imaginación. En otros usa una historia de animales como de una fábula.

La vida secreta de Walter Mitty, es recomendable para hombres corrientes que viven su vida en un trayecto del lugar del trabajo al lugar del hogar. Que se identifiquen con las ensoñaciones de los protagonistas, curiosas y graciosas. Pero no es recomendable a quienes sueñen despiertos. Pues no entenderán el sutil humor que provoca el hombre corriente soñando desde su cómodo sillón esperando a dormirse. A los amantes de los perros y otros animales, les puede interesar la visión moderna del autor, del animal doméstico de compañía, ejemplo de como mantener los pies en la tierra.