Envidia

Nos encontramos con un libro breve, moderno y rupturista. El autor escribe en la extinta URSS y publica esta narración en 1927. ¿Qué quiere expresar el autor Yuri Olesha con esta obra?. Difícil de saber incluso para los censores del régimen bolchevique socialista soviético.

Es un libro dividido en dos partes. En la primera el protagonista nos narra en primera persona lo que ve y siente. Mediante algunos diálogos y reflexiones nos encontramos con un descarriado y mísero hombre viviendo por “caridad” en casa de un próspero y famoso industrial, encargado de elaborar embutidos. En pleno desarrollo del socialismo comunista, y su realismo socialista

La segunda parte se aleja aún más de la realidad. El estilo cambia a narrador omnisciente mezclado con narración en primera persona. Toma protagonismo el hermano del Industrial, que inventa pero de forma surrealista, sin sentido. Es un personaje beodo que roza la locura. La narración tiene saltos temporales. Y se hace mucho más divertida. El protagonista que acabó odiando al caritativo industrial en la primera parte, entra en una loca amistad con su hermano. Ambos olvidados de la sociedad de la URSS, se harán cómplices y encontrarán la felicidad. De este final, se deduce que el autor se pone de parte de los locos felices que viven en libertad, alejados del realismo y de los triunfos y del progreso del sistema socialista soviético.

Es una obra recomendable a quienes gusten de la literatura moderna del siglo XX. No es comparable a Boris Vian, en Francia; pero ser rupturista en la URSS era más difícil y Yuri Olesha consigue confundir al lector de hoy y al censor soviético de 1927.

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Reseña de “En costas extrañas” de Tim Powers

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No me gusta tener expectativas antes de comenzar una lectura, porque normalmente éstas quedan muy por debajo de la que al final nos parece. Y esta ha sido una de esas veces. Se trataba del primer libro que me ha acercado a Tim Powers, autor de Las Puertas de Anubis que tanto me recomendaban. Pensé que, al tratarse de una historia de piratas y fantasía, era lo más conveniente para asomarme a la literatura de este autor. Pues no lo ha sido. Vuelvo a repetir, como en otras ocasiones, que normalmente mis reseñas están escritas con el corazón más que con la cabeza. Y en este caso el corazón no me ha latido. No he logrado conectar con la historia y, menos, con los personajes, a excepción de Davies y, en algunos momentos, con Barbanegra. El resto ha pasado ante mis ojos sin pena ni gloria, incluso en alguna ocasión deseaba que acabasen con los dos “enamorados”. Por cierto, que su relación también me ha parecido más falsa que un doblón del rey Felipe VI.

Luego demasiada terminología marinera. Si la historia me hubiera parecido interesante hasta lo hubiera agradecido, como me ocurrió leyendo Piratas de Vázquez-Figueroa (libro que aprovecho para recomendaros, al igual que su autor). Pero es que solo tenía ganas de que todo saliera mal y, por fin, acabaran con Shandy y Beth. Y la búsqueda/ persecución larga, muy larga. La historia había empezado bien y prometía mucho, pero se ha desinflado y ha terminado siendo monótona, con algunos momentos en los que daba la impresión de que iba a remontar, para acabar seguidamente con esta esperanza. Y ese previsible final con el héroe resurgiendo del agua con un elemento que le permite vencer, tan en la línea del viaje del héroe.

En resumen, una oportunidad desperdiciada para haber logrado un buen relato de piratas.

Sócrates enamorado

Estamos ante un libro que intenta abordar la realidad contemporánea del siglo XXI, desde un punto de vista filosófico y a partir del maestro de la antigua Grecia Sócrates. El autor va por el mundo organizando charlas-debate en lo que llama “Café Sócrates”. El libro tiene análisis de los postulados del filósofo Sócrates en los libros que sobre sus pensamientos escribió Platón, su discípulo. Pero sobre un tema concreto: el amor.

El libro se divide en seis capítulos, cada uno aborda un tipo de amor. Según lo dividió Sócrates y que coincide con la tradición de la antigua Grecia. El último aborda lo que Phillips, autor del libro, considera el “amor socrático”. Cada capítulo contiene charlas del “café Sócrates” y teorías filosóficas o Morales de autores contemporáneos. Por ejemplo destaca Martha Nussbaum. El primer capítulo habla de EROS : amor erótico. El segundo habla de STORGÉ : amor familiar. El tercero trata la XENÍA : amor por el forastero. El cuarto capítulo la PHILÍA : amor de la amistad y el quinto capítulo se centra en la AGÁPE : amor incondicional y la máxima expresión del amor en la antigua Grecia. Es un amor cargado de moralidad pues no espera nada a cambio. En el último capítulo el autor nos describe el AMOR SOCRÁTICO que coincide con lo que es el amor platónico. Y en las últimas páginas relaciona a Sócrates, racional y en busca de un amor verdadero con el personaje del Quijote, quién tiene un amor ilusorio.

En mi opinión el libro es un homenaje al método socrático de llegar a la verdad mediante el diálogo, pero el diálogo transcrito es siempre interesado y coincide con la postura teórica del autor del libro. Crítica que se le ha hecho a Platón, el discípulo que escribió los diálogos que tenía Sócrates y que coincidían con la postura de Platón. Tengo dudas de si se podría hacer un análisis más profundo de los diferentes aspectos del amor. Compartiendo con los lectores posturas opuestas o contradictorias.

El libro es recomendable a quien guste leer sobre filosofía, y sobre todo sobre los problemas de la sociedad contemporánea. No busquen en el libro ejemplos de amor platónico. Ni como amor no correspondido ni como búsqueda de la Belleza en sí.

Reseña de “El simple arte de matar” de Raymond Chandler

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Cuando empecé a leer “El simple arte de matar” de Raymond Chandler pensaba que iba a ser una especie de manual sobre la escritura del autor y, en principio, lo era porque comienza con un ensayo sobre las novelas de detectives. Pero es una introducción a la colección de relatos cortos que engloba este libro. Podría parecer que el autor nos ha engañado y que no quiere contarnos sobre su labor de creación de este tipo de novelas. Sin embargo, cuando se termina la última página vemos que ha sido mejor que el autor nos mostrase esa técnica en lugar de explicárnosla. Si lo hubiera hecho, tal vez hubiera sido, como lo es, un breve ensayo porque realmente parece muy sencillo escribir una novela de detectives. Sigues a un personaje y vas viendo paso a paso todo lo que ocurre, como si en lugar de leerlo lo estuvieses viendo, como si fuera una película que pasa ante tus ojos. No hay sorpresas inmediatas. Vemos como los personajes preparan sus armas y las utilizan, y el resultado es previsible. Con esto no estoy diciendo que no haya tensión; al contrario. Sabes las posibilidades y las esperas, aunque no sabes cómo serán. Lo único que tienes claro es que serán coherentes, no se sacará nada de la manga. Te dejará pistas suficientes para que tú veas las posibilidades.

Según lo anteriormente dicho, se podría pensar que el estilo de Chandler sería pobre, pero es todo lo contario. Hay imágenes y comparaciones tan ricas como los ojos del color del humo; expresiones que nos hacen esbozar una sonrisa por su lógica y su evocación visual. No tiene que contarnos nada más para imaginarnos la situación. Y los diálogos. Esos diálogos maravillosos que no puedes evitar leer dos y tres veces. Además de los diálogos, lo que más me ha llamado la atención es ese detallismo en las descripciones. Sería fácil reconstruir cada escenario siguiendo las descripciones detalladas y muy expresivas que llegan incluso a hacernos oler el ambiente de una habitación o el perfume de una mujer. Descripciones que te incitan a tomar un mapa y seguir el itinerario de los personajes calle por calle.

Al ser un conjunto de relatos cortos, podríamos pensar que no tienen nada en común y así nos sorprendemos con la aparición de personajes de los que habíamos leído en relatos anteriores, con lo que podríamos considerar la obra como un relato extenso en el cual el hilo conductor no es los personajes o las historias, sino el ambiente e incluso podríamos afinar todavía más diciendo que la protagonista es la ciudad con sus aspectos oscuros y peligrosos, en la que los personajes se mueven y entrecruzan, viven y mueren. Y, sobre todo, interactúan.

Un libro para aquellos que alguna vez disfrutamos viendo a Bogart y Bacal mirándose a los ojos y diciendo esas frases que se nos han quedado grabadas: “No tienes que decir nada ni hacer nada. Sólo silba. ¿Sabes silbar, no? Juntas los labios y soplas”.