Reseña de “Carbono alterado” de Richard K. Morgan

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Aprovechando la emisión de la serie basada en esta novela, adelanté su lectura y debo decir que no me ha defraudado. Parafraseando a un amigo, se trata de una “novela palomitera” y eso es lo que me esperaba; que me entretuviese. Y lo ha conseguido, incluso me ha dado pie para disquisiciones filosóficas.

Comienza ya mostrando una escena que sabemos que nos va a llevar a otra plagada de acción. La mención a las armas que poseen los protagonistas nos da pistas de que no son una pareja común. Luego se desata el caos. Con este prólogo ya podemos imaginar qué podemos encontrar (Volver de la muerte puede ser duro), pero no creo estar haciendo spoiler porque seguramente todos hemos leído (o visto) algo referente a esta historia. Incluso puede que hayas visto los carteles que plagaron nuestras ciudades con publicidad de la serie. Y ahora empieza la historia que podríamos enlazar con cualquier novela negra de investigadores privados. Takeshi Kovacs podría ser, salvando las distancias, coetáneo de Marlowe o Spade. Tipos duros sin nada que perder que buscan la verdad y que, en el fondo, tienen su vena sensible. He dicho salvando las distancias porque no pueden compararse. Siempre perdería Kovacs, pero no por ello es una mala novela, como ya comenté arriba. Entretenida y en la que no buscas nada más. Es interesante la explicación del autor sobre las fundas y su adaptación a la nueva persona. Pensándolo bien, es aterradora esa posibilidad, sobre todo para la gente menos pudiente.

En cuanto a su ambientación se le ha tildado de copiar a Blade Runner, en especial a la película. Pero en este caso el “replicante” es el que lleva la acción. Humanos mejorados para la lucha. Podríamos también enlazar con el tema del veterano de guerra que ha visto demasiado y tal vez por eso surge ese distanciamiento del resto del mundo y su desprecio tanto por su vida como por la de los demás. Pero no lo suficiente para no hacer buenas obras. Un personaje complejo.

Tal vez en algunos casos las soluciones a situaciones extremas no se resuelvan coherentemente o parezcan surgir de casualidades. Aunque si seguimos viéndolo a través del prisma del entretenimiento, puede pasarse por alto esta circunstancia.

Quizá cuando termine de ver la serie me decida a comparar una y otra. Por el momento solo decir que es una buena novela para disfrutar e incluso pensar en determinados puntos bajo la mirada de la filosofía. Y terminar con una frase de una de las canciones que aparecen en la serie (la original es de Johnny Cash) y que es un buen punto y final para la historia de Takeshi Kovacs: “ain’t no grave can hold my body down” (no hay tumba que pueda contener mi cuerpo).

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Reseña de “La hija del curandero” de Amy Tan

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La historia de tres mujeres de la misma familia contada por ellas. Amy Tan nos lleva desde una China, plagada de supersticiones y con tintes sobrenaturales en la que conviven realidad y espíritus, hasta terminar en el mundo actual. Pero, sobre todo es la historia de una madre y de su hija, y del descubrimiento de esta última de la verdadera madre que se esconde tras esa fachada. El conflicto entre ellas y la paz final.

Se pueden ver como dos partes muy marcadas que son la historia de la hija y el resto de la novela. Parece más real, más personal, como si Amy Tan nos estuviese contando sus propias experiencias. Experiencias que podemos reconocer como propias e identificarnos con muchas de las situaciones planteadas. Con muchos de los sentimientos de esa hija ante una madre fuerte y algo distante. En esos momentos, la autora parece dejarse llevar por sus propios sentimientos y eso se nota. Consigue llegarnos profundamente. El relato se enriquece y gana profundidad. Algo que no puede conseguir con el resto de la historia que cuenta con una especie de distanciamiento, no sé si por la propia personalidad del personaje narrador o por no ser totalmente coincidente con la propia autora del libro.

Tal vez peca de excesivamente largo en algunos momentos, pero es plenamente recomendable su lectura. Una novela que, a través del relato de las vidas de esas mujeres, se descubre un trasfondo lleno de fuertes sentimientos que van aflorando en determinados momentos. Una historia de relaciones materno filiales más que la narración de unos hechos.

El tiempo de los asesinos

El pequeño libro nos habla de la biografía del poeta Arthur Rimbaud, pero en realidad es la excusa que utiliza el autor para hacer un ensayo dividido en dos capítulos. Henry Miller no duda en encontrar similitudes entre su biografía y la del poeta. Y por tanto nos descubre lo que pudo sentir en su devenir, y porqué Rimbaud pudo dejar de escribir a tan temprana edad. La imagen que se nos presenta del autor como del poeta, es la de una personalidad incomprendida y por delante de su tiempo.

El libro se lee rápido pero da mucho que pensar. Por supuesto sobre la época actual, contemporánea del autor. Henry Miller será especialmente crítico con la cultura materialista, alejada de la poesía. Con la rigidez mental, que rechaza la creatividad y por supuesto con la uniformidad de la sociedad del siglo XX que evita el personalismo.

Sobre Rimbaud realmente acabamos por no saber mucho. Es el niño al que le han quitado las ganas de hacer poesía, mártir de una sociedad en guerra constante por el poder y el bienestar. Así el poeta incomprendido huye a un infierno que le permita vivir en la constante aventura de perderse a sí mismo. Henry Miller ve que el siglo XX, su moral, es el tiempo de los asesinos. Y para un joven poeta lo mejor es huir o esconderse.

El libro es entretenido y gustará a quienes se interesen por la figura de Rimbaud y sobre todo de Miller. También gustará a los que disfruten del ensayo.