Juicios, visiones y pareceres

Pequeño libro editado en Salamanca para conmemorar ser ciudad europea de la cultura, año 2002. Una sucesión de citas sobre diferentes temas, que aparecen como título para orientar al lector. Se lee rápido entre sonrisas a pesar del castellano dieciochesco en el que está escrito. El autor salmantino Diego Torres de Villarroel, nos deja constancia en tan pocas líneas de todo su ingenio. Es un escritor español sin ninguna duda que hace de su capa un sayo, y de la fama buen provecho. No duda en criticar con sorna e ironía. De aquí que sea interesante y divertido leer unos textos tan antiguos. No parece que se preocupara Diego Torres de llegar a la verdad erudita sino a la simple verdad de Sancho Panza. En mi opinión se lee a un personaje que sabe de todo lo que se sabía en la Salamanca de aquella época, pero gustoso de formar parte de la farándula y mantener viva la llama de sus escritos que son como dice el título: juicios, visiones y pareceres. La opinión de todo un artista.

Recomendable a los lectores que quieran conocer el siglo XVIII, el ingenio español y a un personaje muy peculiar. Para mi el libro es breve y divertido. Y por lo tanto doblemente bueno.

Dejo Link con video de YouTube sobre el autor del libro.   https://youtu.be/w5sqrsASuAs 

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Reseña de “Memorias de África” de Isak Dinesen

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Nueva excepción a la máxima de que el libro siempre está mejor que la película.

En un principio me pareció comprender la fama del libro anterior a la película protagonizada por la famosa pareja de Redford y Streep. Bien, pues olvidaos de la sugerente escena de Redford lavando el pelo a Streep. No la encontraréis en el libro.

Volvamos a la letra impresa y olvidemos por un momento la película. En un principio me maravilló la forma de escribir de la autora que encontraba el modo de hacernos casi sentir y oler las tierras de África. Casi notabas el polvo en la boca. La frase que me vino a la cabeza fue que no se trataba de un relato sino de un cúmulo de sensaciones. Era estupendo sentir el libro y, en consecuencia, sentir África. Pero hasta de lo más bueno uno se cansa si es en exceso y creo que fue lo que me sucedió. Pasó a convertirse en algo cotidiano y normal conforme continuaba leyendo. Además, según iba discurriendo el libro, el aparente orden en la sucesión de los episodios y anécdotas (a pesar de los saltos en el tiempo) terminó siendo una suma de anécdotas. Incluso muchos de los asuntos que podrían considerarse importantes eran pasados por alto o simplemente insinuados en favor de las sensaciones que sentía la autora y protagonista del relato. Y la segunda parte del libro ya fue el caos total. En este caso creo que se cumple el dicho de lo bueno si breve… porque hubiera sido una novela que hubiera mantenido mi interés si hubiera concretado y ordenado la historia. Incluso episodios que deberían estar cargados de emoción (perdonad que vuelva a la película) son demasiado contenidos. Parece como si solo África fuera lo importante, pero al final no es lo suficiente para que ella permanezca en aquellas tierras. Incluso el matrimonio con el barón apenas se sugiere y lo conocemos por muy pequeños detalles que da como de pasada.

Así que, como he comenzado, una nueva muestra de que no todos los libros superan a sus películas.

La séptima función del lenguaje


Una novela del año 2015, de un joven autor francés: Laurent Binet , que tras un gran éxito con la novela anterior repite fórmula. Sin haber leído la novela anterior no puedo compararlas. La trama es un crimen, su esclarecimiento, y por lo tanto deberíamos encontrarnos con una obra policíaca o un thriller. Y si fuera un clásico tendría como Macguffin la séptima función del lenguaje. Pero el autor elige a dos protagonistas, parias e irrelevantes que se embarcan en una absurda aventura para averiguar quién mató a Roland Barthes. El escenario principal es la ciudad de París de los 70, y los personajes secundarios la pléyade de intelectuales más o menos de izquierdas que formaron la conocida French Theory. Pero no piensen que les van a encontrar filosofando. Su papel es ser personajes caricaturizados y puestos al servicio de la comedia y el enredo.

Cada página que leemos nos hace olvidarnos del asesinato, y el libro torna una novela cómica de enredo, con extravagancias, exageraciones y confusiones. Algo así como la película Con faldas y a lo loco. De forma que los protagonistas: un investigador de la Policía y un joven profesor universitario, mantienen una búsqueda que es a la vez una huída hacia adelante. Con un final que es el argumento de todo el libro, el poder de la comunicación.
La novela no es recomendable a quienes busquen intriga y misterio. Tampoco a mi parecer llega a ser una comedia de enredo al uso. Los personajes son muy caricaturizados y se convierten en objeto de burla. Es un libro para pasar el rato, si deciden leer lo espero que bueno. Abran el libro como entrarían a ver al teatro una comedia de gags y payasadas.

Informe sobre la tierra: fundamentalmente inofensiva


La última entrega de una trilogía de cinco libros. Es una novela que se lee a la velocidad de la luz. Nada de lo que narra tiene sentido ni debe buscarse un doble o triple sentido. El autor Douglas Adams escribe para diversión propia y ajena, considerado un cómico no busca sino pasar un buen rato escribiendo y hacer reír con su ingenio. La novela que no tiene fin así como no tiene pies ni cabeza se titula “Guía del autoestopista galáctico” pero no es una guía como tampoco es un informe el libro que nos ocupa. 

El argumento es sencillo, una serie de personajes van de aquí para allá por una galaxia o hiperespacio y conocemos sus aventuras y desventuras. Son extravagantes por que todo lo que sucede en el libro lo es. 

Recomendable a los seguidores de la Ciencia-ficción siempre y cuando no se lo tomen en serio. Pues nada serio van a encontrar en la Ciencia de esta novela. Es una comedia de enredos salpicada de algún comentario irónico de vez en cuando, con un toque muy de humor británico. Un lío del que lo menos importante es el orden de lectura de la trilogía o lo que sea.

Reseña de “Estados Unidos de Japón” de Peter Tieryas

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Cuando una portada te promete más de lo que te da.

No es que esperara un libro de los que pervive en tu recuerdo. Solo buscaba entretenimiento dentro de una historia de ciencia ficción. La portada me prometía aventuras, acción; al modo en que me dio una y otra cosa El despertar del leviatán de James S. A. Corey, no esperaba más… ni menos.

Parte de una premisa que ni siquiera es original, como el mismo autor confiesa. Se basa en la idea de El hombre en el castillo de Philip K. Dick. Una ucronía en la que no son los aliados los que ganan la Segunda Guerra Mundial, si no que, en el caso que nos ocupa, es Japón uno de los vencedores. Podría aceptar la falta de originalidad si me hubiera dado lo que me prometía: acción, pero esta está distribuida de forma muy irregular a lo largo del texto. En unos momentos parece que estamos ante una película de acción que nos puede incluso llegar a recordar a Blade Runner o El quinto elemento por la variedad y colorido de sus personajes, pero me ha parecido una acción artificial. Era como si realmente estuviese leyendo el guion de una película y no una novela. Más interesado su autor en describir lo variopinto de su entorno que en encuadrarnos la acción.

Junto a estos momentos de acción o, incluso entre ellos, nos introduce casi monólogos que son más reflexiones y justificaciones de los personajes en voz alta que un diálogo con sus interlocutores. Estos, a veces, son simples excusas para que el personaje nos cuente lo que piensa y por qué actúa así.

Luego están esos personajes que solo aparecen para ayudar a los protagonistas a solucionar un problema para el que no tienen solución por sí mismos. Simples instrumentos que no aportan prácticamente nada más a la acción.

Siguiendo el hilo de los protagonistas, no he conseguido empatizar con ninguno de ellos. No parecen personajes reales; su forma de actuar es muy errática y no convencen totalmente con sus motivaciones. Motivaciones que, varias veces, tienen que explicar a través de esas “conversaciones” de las que he hablado por no quedar claras por su forma de actuar.

Resumiendo, mi crítica termina con la frase que he escrito en primer lugar y que describe muy bien lo que me ha parecido: cuando una portada te promete más de lo que te da.

Reseña “Si los gatos desaparecieran del mundo” de Genki Kawamura

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Una delicia de libro este de Genki Kawamura. Breve, de poquitas páginas, pero que resulta ser un gran libro.

Se comienza con una sonrisa en los labios pensando que va a ser una nadería, de esas que te lees entre libros más sesudos. Y, después, te vas dando cuenta de que no es lo que parece; es un libro profundo al que no le sobra ni le falta nada.

Tenemos a un cartero al que le han diagnosticado una enfermedad terminal. No descubro nada, porque esto lo conocemos ya en la primera página. Dicho así, podría parecer que nos enfrentamos a un drama, pero la forma en la que el protagonista lo encara parece más una farsa que una desgracia. No empatizamos en ese momento con él, simplemente nos resulta incluso divertido pues, al modo de un extraño Fausto, se descubre discutiendo con el diablo sobre un posible trato a cambio de su vida. Nada más fácil de cumplir que deshacerse de algo que considere innecesario… o no.

A través de sus reflexiones para sellar el trato, nos comenzamos a dar cuenta de las cosas innecesarias que nos rodean y que consideramos esenciales. O, por el contrario, otras que ni siquiera repararíamos en ellas, son las que llenan nuestras vidas y las hacen más completas de lo que creeríamos y son por las que lloramos si las perdemos.

Una novelita que nos sumerge cada vez más en la reflexión sobre nuestas vidas y en lo que realmente deberíamos considerar necesario para que fuera una vida plena. Una novela que es como el aire que nos remueve el alma y nos deja un poso de reflexión. No siempre los libros largos son los mejores.

Reseña de “La quinta estación” de N. K. Jemisin

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“Empecemos por el fin del mundo”, así comienza este libro.

Antes de nada puntualicemos: no puedo considerar “La quinta estación” de N. K. Jemisin como ciencia ficción. Vale, podemos encontrar nociones de física, pero eso no la convierte en ciencia ficción. Reconozco que, en determinados momentos, parece insinuar que se trata de una sociedad derivada de la nuestra y que, por circunstancias que no explica, ha llegado hasta allí. Pero, si nos basamos en lo que nos cuenta en este primer libro de la trilogía, no podría considerarla una obra de ciencia ficción. Se trata de una novela de fantasía, muy bien llevada, pero fantasía. No puedo contar mucho sobre  su estructura sin destripar sorpresas, pero, hacedme caso, es una muy buena obra de ficción. No conocía nada de esta autora, pero después de esta lectura ya tengo apuntada su anterior trilogía para leer (El Legado).

La obra que tenemos en las manos ha sido ganadora del Hugo en 2016 y merecidamente. Una estructura narrativa que encaja conforme vamos leyendo. Personajes creíbles y muy humanos, a pesar de que ni ellos mismos se consideran como tales. A veces más humanos que los propiamente llamados así. En seguida conectamos con la protagonista de cada una de las historias que nos va contando, definida tanto por sus acciones como por sus pensamientos, mucho más que por la opinión que tienen de sí mismos. Poco a poco vamos conociendo más de ese mundo del que, en algunos momentos, la autora nos da pinceladas insinuando que es el nuestro en un futuro. Como he dicho, tal vez por esas insinuaciones es por lo que se ha considerado ciencia ficción.

A lo largo del libro nos va explicando muchas cosas y otras las deja en suspenso para, entiendo, posteriores libros, haciendo que deseemos seguir con la trilogía, cosa que no siempre consiguen hacer los autores. Jemisin sí lo logra sin dejar de cerrar la historia que nos estaba narrando. Mantiene la acción en un punto álgido hasta el final y allí lo deja. Esperemos que para recuperarlo en la segunda parte.

Como he dicho, buenos personajes y buena historia dentro de una estructura bien creada que hacen de “La quinta estación” un libro muy recomendable.

Hay quien prefiere las ortigas


Es el tercer libro que reseñamos en el blog del autor japonés. Su temática principal sigue siendo la relación amorosa, de la que se sirve para ir mostrando el Japón tradicional, sus costumbres, modos de vestir y forma de ver la vida. En esta novela va a describirnos el mundo de los espectáculos de marionetas. El estilo con narrador omnisciente pero en este caso con diálogos que son importantes para seguir la trama. La descripción de los vestidos, las marionetas y de un personaje femenino destacan por encima del resto.

Nos encontramos con dos personajes principales, marido y mujer que viven en una teatralización de su matrimonio, para que su hijo y familiares no sepan su separación emocional, que piensan convertir en real y pública más pronto que tarde. Pero el autor Tanizaki vuelve a usar esta trama como excusa, y otros personajes toman el protagonismo, el viejo padre de la esposa y su joven “concubina“. Esta pareja nos muestra una relación japonesa clásica donde el papel de la mujer es de sumisión y obediencia. Y entre todos ellos el teatro con sus marionetas, sus máscaras y sus guiones de amor y odio. El final como en sus otras novelas es abierto, dejando al lector pensar como podrá acabar si es que puede acabar de alguna forma.

Recomendable a los interesados en la novela japonesa y la cultura clásica del lejano Oriente, pues el concubinato fue legal allí durante muchos años. Recomendada para quienes gusten reflexionar sobre las relaciones amorosas. Se lee rápido al ser una novela corta de extensión.

Reseña de “Ríos de Londres” de Ben Aaronovitch

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Un libro que empiezas pensando que va a ser un libro de humor y terminas enganchada y leyendo como si se tratara de un thriller. Un personaje que parece más un payaso que un policía londinense, pero en el que descubres a un investigador con instinto. Tal vez no termina todo lo redondo que podrías esperar si lo comparas con el desarrollo de la acción, bien llevada, pero que deja un buen sabor de boca. Magos, dioses, fantasmas son ingredientes en esta historia. Y de fondo las calles londinenses en las que te sumerge la acción, descritas con detalle como si te pasearas o corrieses por ellas.

Algunas críticas lo han comparado con Harry Potter, aunque a mi entender se parece más a Harry Dresden, de Jim Butcher; un mago más adulto y gamberro que el de Howards. Tal vez en esa comparación no salga muy bien parado Peter Grant, porque no puede compararse con el sarcasmo de Dresden, pero se trata de un libro que se lee con rapidez y se disfruta. Divertido e intrigante, ¿qué más pedirle? Cumple con su objetivo de entretener y no aburrir.

Hasta Patrick Rothfuss lo recomienda.

La mujer zurda

Primera novela que leo de Peter Handke, son poco más de 100 páginas, que parece más un guión cinematográfico que una narración. El libro fue llevado de hecho al cine con el mismo Handke como director y producida por su amigo Wim Wenders. El libro es todo él una descripción hecha por un narrador omnisciente salpicada constantemente por diálogos, en los que hay que prestar atención, pues son ellos los que matizan y diriguen la historia.

El argumento sencillo, una mujer se separa de su marido para vivir sola con su hijo. Los protagonistas por tanto madre e hijo. Pero la peculiaridad de la novela es su estilo, descriptivo pero conciso. Y dialógico pero concreto. Es decir sin andarse por las ramas observamos y oímos la soledad de una madre y su hijo, a gusto con esa soledad y reivindicándola hasta el final. 

Me ha recordado mucho la película de Wim Wenders Alicia en la ciudad o la de Antonioni La aventura. Por que la protagonista se aleja del marido sin un motivo y busca junto al hijo el amor desaparecido, encontrando la soledad como única respuesta y el camino recorrido en la búsqueda como el verdadero motivo de felicidad. Sin embargo hay que reconocer que en la novela la felicidad no aparece pues es vencida por la apatía y la rutina. Dejando Handke como única respuesta el eterno discurrir del tiempo.

Recomendable a quienes gusten de la literatura existencial, del cine lento y reflexivo de Wenders y de un estilo en forma de guión cinematográfico.

Dejo Link sobre un comentario al largometraje que no he visto.  https://elpais.com/diario/1979/12/19/cultura/314406011_850215.html