País de Nieve

Segunda novela que leo del autor japonés y premio Nobel Yasunari Kawabata. Está dividida en dos partes. Escrita con narrador omnisciente y conversaciones entre los protagonistas. La ambientación es el Japón rural, lugar que centra la novela, por su carácter solitario y nevado, rodeado de altas montañas. Los protagonistas son un viajero de la gran ciudad Tokio, y una muchacha que aprende y se convierte en Geisha. La muchacha ha nacido en la población montañesa y allí encontramos su historia vital que iremos descubriendo durante la narración. Por el contrario el protagonista masculino carece de un pasado que se pierde en la lejana metrópolis. El argumento es la complicada historia de amor entre ambos personajes centrales. En dos momentos o viajes diferentes. La segunda parte más extensa que la primera narra la vuelta del protagonista masculino al País de la nieve para el reencuentro, lo que le hace alargar su estancia.

La novela supera con creces la apariencia inicial de argumento de pasión y enamoramiento. Pues el autor nos envuelve con las descripciones del paisaje y con las costumbres del Japón rural. La relación amorosa es tan exótica para el lector europeo como extraña al estar a medio camino entre lo tradicional rural y la modernidad que se instala en Japón. Y para contrastar y darle fuerza dramática un tercer personaje femenino va cogiendo protagonismo hasta cerrar el libro con su desenlace.

Personalmente me ha gustado más que el anterior libro leído del autor “La pandilla de Asakusa”. Me ha gustado que consigue crear un clima y mantenerlo hasta el final. Las montañas y la nieve son sólo la capa fría y distante que oculta la pasión latente y la tragedia.

Recomendable a los apasionados de la cultura japonesa. Se lee rápido. Es una exótica pero entrañable historia de amor.

Anuncios

Reseña de “Culpable” de Jim Butcher

13558183

Pues ya ha caído el número 8 de la saga de Harry Dresden. Y sigo queriendo continuar con su lectura. Ha sabido mantener mi atención durante todo el libro y he vuelto a devorarlo en poco tiempo. Pero, como dije en el número anterior, no puedo ser imparcial con Harry. Simplemente me encanta. El héroe imperfecto que sufre y sangra y que tiene su lado oscuro como cualquiera, pero que también es capaz de sacrificarse por lo que cree que es justo. Todo eso sin dejar de reírse de sí mismo y de hacer bromas hasta en el peor momento. Un héroe humano, con sus problemas sentimentales y con necesidades físicas, que no le impiden hacer lo correcto… a pesar de todo.

Esta vez se enfrenta a un asunto de magia negra, pero no dejamos de avanzar en el resto de historias: el enfrentamiento con las hadas de anteriores libros que cada vez se complica más, el Consejo Blanco con sus rígidas normas, la amistad con Murphy, la relación con su medio hermano Thomas. Y, por supuesto, con Bob. Muchos hilos que siguen desarrollándose en este libro y que mantienen el interés. Y… una nueva circunstancia que va a dar mucho juego en posteriores libros, estoy segura. Evito el spoiler.

En resumen, nuevo libro para disfrutar de este mago de Chicago. El único que se anuncia en las páginas telefónicas. Y que seguirá haciendo sonreír a sus fieles seguidores, como esta servidora. Un libro entretenido que no se hace pesado en ningún momento.

Reseña de “Rita Hayworth y la redención de Shawshank” de Stephen King

39664

El buen sabor de boca que me había dejado la película basada en esta historia me cortaba un poco de iniciar su lectura. Recuerdo haber salido del cine con una sensación agradable, incluso con optimismo. Son de esas películas que te dejan un poso que consigue que sigas recordándolas con ternura al paso de los años y de que te enganches a ellas cuando vuelven a reponerlas en televisión (eso, hasta que los anuncios excesivamente largos acaban con tu paciencia). Esa misma sensación tuve con otra adaptación de Stephen King, La milla verde, o con otra película emblemática y querida por mí, American Beauty. Películas que te consiguen, a pesar de su argumento y desarrollo (y final) que te quede una sensación de esperanza y de pensar que todo merece la pena. Que hay que buscar la felicidad, aunque no la veas muy cercana. Pues todo esto me llevó a plantearme (además de la propuesta realizada en un club de lectura en el que estoy descubriendo muy buenos libros), el inicio de esta nueva lectura. Y no me defraudó. He llegado a la conclusión de que Stephen King me gusta más cuando no trata temática de terror. Tiene una narrativa, en apariencia sencilla, que te va llevando a lo largo de toda la historia sin detenerse ni dejar que te aburras o te pierdas. Me ocurrió con “Colorado Kid” y me ha ocurrido con este libro. Cuando me detenía en su lectura era porque no tenía más remedio, no porque perdiera interés.

Y ahora entramos en la historia, aunque sabía lo que iba a ocurrir seguía queriendo leer más. Hago otro inciso para alabar la adaptación de la novela a su formato cinematográfico. No se pierde nada o casi nada del espíritu de la obra. El único problema es que sigo viendo a Morgan Freeman en el papel del irlandés pelirrojo llamado Red. Un acierto la utilización de la primera persona para acercarnos la historia, aunque no se centre en el narrador, sino en alguien próximo a él. Por lo tanto, no podemos saber realmente lo que el protagonista siente o piensa, más aún cuando se nos dice que era muy reservado. Podemos ver la evolución y la apertura del personaje hasta el final y su complejidad camuflada bajo esa frialdad. También una crítica al sistema carcelario de la época retratada; la corrupción de los directores y de la gente que se aprovechaba de dicho sistema. Pero todo sin moralizar, solo como simple información dejando que nosotros saquemos las conclusiones.

Y todo encuadrado en esa búsqueda de la libertad del hombre, de la justicia a pesar de todo, incluso de la propia Justicia.

Todas estas opiniones y digresiones para tratar de convencer al posible lector reticente de que comience la lectura de este relato sin reservas, incluso si ha visto la película “Cadena perpetua”. Puedo casi asegurar que no le dejará indiferente. Así que “todo se reduce a dos posibilidades: o te consagras a vivir o te dedicas a morir”.

Pasión de las santas Perpetua y Felicidad

Librito de contenido histórico que se lee en un rato. Tiene una buena introducción a lo que es el texto central e importante. Un manuscrito de la mártir cristiana Perpetua que escribió durante su encarcelamiento. Nos encontramos en Cartago, norte de África, ciudad dominada por el Imperio Romano. Y en plena persecución por erradicar el cristianismo de sus dominios. La protagonista principal una joven mujer, que tiene una Fe ejemplar. El sentimiento de esperanza inunda este pequeño texto sacado de las cloacas de la historia.

Es un texto interesante para las personas que gustan de la Historia. En una época en la que el mal entraba a formar parte del debate. Dos mujeres unidas en muchos aspectos y compartiendo un trágico final. Dos mujeres que han conmovido el corazón de las personas y supongo yo lo seguirán haciendo. Recomendable el libro por supuesto a los seguidores de Cristo, los cristianos.

Reseña de “El gigante enterrado” de Kazuo Ishiguro

32712308

Una sensación agridulce la que me ha dejado este libro. Un final abierto, casi demasiado, en el que no sabes qué pensar. Una especie de viaje iniciático, o mejor dicho, de conocimiento de los propios personajes. Y una pregunta que queda flotando: ¿es mejor olvidar o recordar también lo malo? ¿Nos hace más fuertes superar el odio o es preferible seguir inocentes y olvidarlo todo?

Todo esto en el contexto de una fábula con tintes mitológicos. Dragones, caballeros, Arturo Pendragón, Merlín… Tal vez fue culpa mía el perderme un poco en el hilo de la historia. Tal vez esperaba más fantasía o tenía otras expectativas. Me ha agradado, pero casi hubiera concentrado la acción para evitar este distanciamiento en algunos momentos. Luego hay historias que no terminan de encajar en el conjunto, no acaban, ni siquiera nos da una ligera idea de hacia dónde conducirán sus pasos. Quizá, como ya digo, tenga la culpa yo y mis expectativas y ese no entrar totalmente en la historia.

Pero, en general, es una historia que te hace plantearte preguntas y te propone respuestas a dichas preguntas. Aunque sin decantarse claramente por una idea concreta, quizá pretendiendo que seamos nosotros quienes elijamos nuestra propia reflexión.

Reseña de “Ready player one” de Ernest Cline

12885533

Tenía su lectura pendiente desde hace tiempo. Varios amigos me habían recomendado hacerlo repetidamente, pero siempre había un libro que pasaba a primer término. Así que, aprovechando el estreno de la película, adelantó su puesto. ¿Qué decir de él? Libro entretenido que desde el primer momento te hace esbozar una sonrisa nostálgica. Tal vez por eso no pueda ser objetiva. Argumento simple: chico solitario con unos amigos que le ayudan para conseguir “salvar al mundo” del malo, muy malo, que intenta destruir el statu quo. Un libro juvenil más si no fuera por todo ese trasfondo de “cultura pop”. Ese es su punto fuerte, el hacernos viajar al pasado como aquel DeLorean que también vemos retratado en el libro. Una visión del pasado, pero no solo de los videojuegos como podríamos pensar por el título del libro, sino de su música, de sus películas, incluso de su estética. Debo reconocer que mi conocimiento sobre videojuegos no es muy extensa y que no he jugado a la mayoría de los que se nombran, y otros solo brevemente, pero el reconocimiento de los pocos que conocía y de las curiosidades que no sabía de todos ellos me ha hecho seguir la lectura con interés. Con las películas nombradas e incluso analizadas en el texto he disfrutado recordando sus escenas, aunque no me creo capaz de recitar los diálogos completos de ninguna de ellas (ya entenderéis lo que digo cuando leáis el libro), aunque todavía recuerdo diálogos completos de Cazafantasmas y de Blade Runner.

En fin, si queréis pasar un agradable rato con una sonrisa en los labios, mientras recordáis aquellos años, pasad al primer puesto de vuestras lecturas este libro. Y, si estáis aburridos y queréis olvidaros durante 139 minutos de todo y volver a recordar lo bueno de vuestra juventud, sentaos, coged las palomitas… y a disfrutar.

El mal. Un desafío a la filosofía y a la teología

Pequeño libro que trae dos conferencias del filósofo Paul Ricoeur, sobre un tema que le llama la atención, El mal. Intenta mostrar nos como en diferentes épocas el mal ha ido tomando significados, aumentando su contenido, hasta llegar al que tenemos en la actualidad. Así se centra en los discursos o textos sobre el mal de la religión medieval, la teología, y como se amplía el concepto del mal con textos de filósofos como Immanuel Kant. De forma que pasamos de un “Mal” original y substancial a un “Mal” racional en el sentido de una idea y práctico en tanto que lleva aparejado consecuencias inmediatas.

Es un texto muy corto que apenas deja ver la teoría del autor. Pero muy interesante para un acercamiento. El tema que trata es siempre vigente y las conferencias muestran a un Ricoeur centrado y dispuesto a pensar sobre “El mal”.

Recomendable a los que gustan de pasar un buen rato entre discursos de filósofos, en este caso contemporáneo. Este tipo de libros aunque cortos siempre ocupan mucho tiempo pues dejan sobre qué pensar.

Reseña de “Carbono alterado” de Richard K. Morgan

1660409

Aprovechando la emisión de la serie basada en esta novela, adelanté su lectura y debo decir que no me ha defraudado. Parafraseando a un amigo, se trata de una “novela palomitera” y eso es lo que me esperaba; que me entretuviese. Y lo ha conseguido, incluso me ha dado pie para disquisiciones filosóficas.

Comienza ya mostrando una escena que sabemos que nos va a llevar a otra plagada de acción. La mención a las armas que poseen los protagonistas nos da pistas de que no son una pareja común. Luego se desata el caos. Con este prólogo ya podemos imaginar qué podemos encontrar (Volver de la muerte puede ser duro), pero no creo estar haciendo spoiler porque seguramente todos hemos leído (o visto) algo referente a esta historia. Incluso puede que hayas visto los carteles que plagaron nuestras ciudades con publicidad de la serie. Y ahora empieza la historia que podríamos enlazar con cualquier novela negra de investigadores privados. Takeshi Kovacs podría ser, salvando las distancias, coetáneo de Marlowe o Spade. Tipos duros sin nada que perder que buscan la verdad y que, en el fondo, tienen su vena sensible. He dicho salvando las distancias porque no pueden compararse. Siempre perdería Kovacs, pero no por ello es una mala novela, como ya comenté arriba. Entretenida y en la que no buscas nada más. Es interesante la explicación del autor sobre las fundas y su adaptación a la nueva persona. Pensándolo bien, es aterradora esa posibilidad, sobre todo para la gente menos pudiente.

En cuanto a su ambientación se le ha tildado de copiar a Blade Runner, en especial a la película. Pero en este caso el “replicante” es el que lleva la acción. Humanos mejorados para la lucha. Podríamos también enlazar con el tema del veterano de guerra que ha visto demasiado y tal vez por eso surge ese distanciamiento del resto del mundo y su desprecio tanto por su vida como por la de los demás. Pero no lo suficiente para no hacer buenas obras. Un personaje complejo.

Tal vez en algunos casos las soluciones a situaciones extremas no se resuelvan coherentemente o parezcan surgir de casualidades. Aunque si seguimos viéndolo a través del prisma del entretenimiento, puede pasarse por alto esta circunstancia.

Quizá cuando termine de ver la serie me decida a comparar una y otra. Por el momento solo decir que es una buena novela para disfrutar e incluso pensar en determinados puntos bajo la mirada de la filosofía. Y terminar con una frase de una de las canciones que aparecen en la serie (la original es de Johnny Cash) y que es un buen punto y final para la historia de Takeshi Kovacs: “ain’t no grave can hold my body down” (no hay tumba que pueda contener mi cuerpo).

Reseña de “La hija del curandero” de Amy Tan

625212

La historia de tres mujeres de la misma familia contada por ellas. Amy Tan nos lleva desde una China, plagada de supersticiones y con tintes sobrenaturales en la que conviven realidad y espíritus, hasta terminar en el mundo actual. Pero, sobre todo es la historia de una madre y de su hija, y del descubrimiento de esta última de la verdadera madre que se esconde tras esa fachada. El conflicto entre ellas y la paz final.

Se pueden ver como dos partes muy marcadas que son la historia de la hija y el resto de la novela. Parece más real, más personal, como si Amy Tan nos estuviese contando sus propias experiencias. Experiencias que podemos reconocer como propias e identificarnos con muchas de las situaciones planteadas. Con muchos de los sentimientos de esa hija ante una madre fuerte y algo distante. En esos momentos, la autora parece dejarse llevar por sus propios sentimientos y eso se nota. Consigue llegarnos profundamente. El relato se enriquece y gana profundidad. Algo que no puede conseguir con el resto de la historia que cuenta con una especie de distanciamiento, no sé si por la propia personalidad del personaje narrador o por no ser totalmente coincidente con la propia autora del libro.

Tal vez peca de excesivamente largo en algunos momentos, pero es plenamente recomendable su lectura. Una novela que, a través del relato de las vidas de esas mujeres, se descubre un trasfondo lleno de fuertes sentimientos que van aflorando en determinados momentos. Una historia de relaciones materno filiales más que la narración de unos hechos.

El tiempo de los asesinos

El pequeño libro nos habla de la biografía del poeta Arthur Rimbaud, pero en realidad es la excusa que utiliza el autor para hacer un ensayo dividido en dos capítulos. Henry Miller no duda en encontrar similitudes entre su biografía y la del poeta. Y por tanto nos descubre lo que pudo sentir en su devenir, y porqué Rimbaud pudo dejar de escribir a tan temprana edad. La imagen que se nos presenta del autor como del poeta, es la de una personalidad incomprendida y por delante de su tiempo.

El libro se lee rápido pero da mucho que pensar. Por supuesto sobre la época actual, contemporánea del autor. Henry Miller será especialmente crítico con la cultura materialista, alejada de la poesía. Con la rigidez mental, que rechaza la creatividad y por supuesto con la uniformidad de la sociedad del siglo XX que evita el personalismo.

Sobre Rimbaud realmente acabamos por no saber mucho. Es el niño al que le han quitado las ganas de hacer poesía, mártir de una sociedad en guerra constante por el poder y el bienestar. Así el poeta incomprendido huye a un infierno que le permita vivir en la constante aventura de perderse a sí mismo. Henry Miller ve que el siglo XX, su moral, es el tiempo de los asesinos. Y para un joven poeta lo mejor es huir o esconderse.

El libro es entretenido y gustará a quienes se interesen por la figura de Rimbaud y sobre todo de Miller. También gustará a los que disfruten del ensayo.